The Faces Book #17: Angel

Decir que tu hijo ha preguntado por ti en varias ocasiones, es un chantaje emocional, al que yo no puedo bajo ningún concepto negarme, así que cuando Angel me dijo que Pau tenía ganas de verme, acudí a su casa a visitarles, ya que realmente, hacía bastante tiempo que no nos veíamos.

Lamentablemente, desde que Angel se fue a vivir fuera de Barcelona, es bastante más difícil coincidir, ya que el trabajo y las obligaciones de cada uno, lo complican más. Con él hemos pasado de vernos una vez por semana para tomar una copa en el Mediterráneo (o dos), a vernos de uvas a peras, pero los dos sabemos que cuando el uno necesita al otro, puede acudir sin ningún problema.

El día que les fui a visitar, me los encontré a los cuatro medio enfermos, pero jamás un virus nos va a a impedir comernos una paella cerca del mar. Así que nos fuimos al Port de Mataró para disfrutar del sol de otoño.

Para la foto, lo situé en mitad de su calle, donde raramente pasan coches, para aprovechar el sol que se filtraba entre las hojas y me daba una luz magnífica. Con dos tomas tuvimos el trabajo finalizado.

Nota: La cerveza nos la tomamos acompañada por una paella y unos berberechos de escándalo, bueno, los pocos que nos permitió comer su hijo Pau.